Anecdotario

HISTORIA DE LA FUNDACIÓN DE LA TUNA JAVERIANA Y DE SU PRIMERA ADMINISTRACIÓN

Por: CAMILO SILVA FAJARDO

Hubo para muchos de los TUNOS FUNDADORES unos antecedentes musicales indiscutibles como es el caso del grupo musical conformado por Efrén Perdomo y Carlos Ardila, el de Jorge Guzmán y Coco, el de Edgar Sierra y Jairo Suárez, el de Ricardo Quevedo y Gonzalo Silva, el de Jorge Pachón y Mauricio Fajardo,  y el que conformamos la noche anterior al examen final de inglés en la universidad, Pocho Orozco, Mario Ramírez, Rafael Rojas y yo. Fue muy exitoso pues pasamos el examen de inglés, materia que regentaba la amorosa y solteroncita profe Maria Cristina.
La mayoría de estos grupos musicales preexistentes a la fundación de la Tuna  y otros que seguramente existieron, jugaron un papel importante previo la fundación, pues hicieron que se diera esa respuesta más que favorable a la invitación a formar la tuna.

Se promovió la convocatoria través de carteles que pusimos en las cafeterías de las diferentes facultades, a mediados del mes de abril del año de 1967 con Rafael Rojas quien fue el que me contó del propicio ambiente para conformar una Tuna, pues había oído hablar al Padre Borrero sobre el tema.

Hubo cerca de CIEN INSCRITOS a esta convocatoria de los cuales seleccionamos con la ayuda de Jorge Zorro, hoy famoso decano y ex director de orquestas, algo así como veinticinco aspirantes entre los cuales obviamente quedaron los de más experiencia, (Duetos, tríos y cuartetos) y por supuesto permanecimos los de más constancia y afición.

Esa convocatoria y esa maravillosa respuesta, iniciaron la proliferación de tunas en el país, y de toda esa fraternidad y musicalidad que se ha traducido y se traduce en felicidad.

Días antes de la convocatoria, se había realizado en mi casa un sondeo etílico y musical de aceptación a la idea, con varios estudiantes de ingeniería, y de aquellos cómplices del curso de inglés, entre los cuales asistieron Manuel Rueda QEPD, quien por efectos del dios “Baco” al salir en reverso de mi casa en su poderoso “WBM” se estrelló con un poste,  Mario Ramírez quien suspiraba por Cristina la profe, Rafael Rojas quien desaprecio de la actividad tunesca por una enfermedad de Guillen Barret, Alfonso Orozco, Jorge Pachón, Pipo Bonilla y Armando Moncaleano si mal no recuerdo.

De esa velada quedó, no solamente un guayabo terrible, un carro abollado, y una aprobación entusiasmada a la idea, sino que se firmó una servilleta  con el acta de fundación de la tuna, que por cosas del destino hoy solo se conserva una copia firmada por varios de los asistentes, pero mucho después de lo ocurrido.

Mi casa, que era cercana a la Universidad, sirvió para esta velada y por muchas ocasiones como sede alterna donde ensayábamos y pirateábamos el bar y la despensa. Mis padres, que Dios los tenga en su gloria, soportaron muchas noches de ensayos interminables con amor y cariño. Su magnifico oído detectaba desde su cama los desafines del violín, de las voces y de los demás instrumentos. Sus discretos comentarios no faltaron.

El Primero en aparecer mientras colgábamos los carteles y con gran entusiasmo que siempre lo ha caracterizado fue Jorge Guzmán, quien estaba en el plan de crear una estudiantina en la facultad de derecho y fue el primer inscrito. Otro gran entusiasmado por la idea fue Carlos Ardila, estudiante perenne de Arquitectura. Con ellos dos conformamos la primera Dirección de la TUNA JAVERIANA.  A ellos dos mi aprecio y consideración por haber coparticipado en los destinos de la primera dirección de la primera tuna de Colombia.

Los ensayos de iniciación los hicimos en un salón de Arquitectura, oyendo en un tocadiscos portátil de Rafael Rojas, el disco de CANTAN LOS ESTUDIANTES de la Tuna de la Universidad de Madrid, que fue nuestra fuente de inspiración primaria. Su carátula, sirvió de modelo para mandar a elaborar las capas y becas. Nos las confecciono José Heli Arango, un compañero de Ingeniería que tenía una camisería, y compramos buzos negros inicialmente que después se cambiaron por blancos y que posteriormente se cambiaron por las camisas de borlas. El escudo lo diseñó y fabricó mi primo Gonzalo Garavito, artista y genio en todo esto del diseño gráfico.

Bebida blanca afrodisíaca y dulzarrona con cierto grado de alcohol, originaria de Andalucía y fuente de inspiración de múltiples ensayos y presentaciones, fue adoptada por la primera administración. La famosísima y nunca antes bien ponderada Manzanilla, que entre otras, fue una de las culpables de que el Padre Borrero nos desalojara de los salones de Arquitectura, donde ensayábamos.

El Centro de las Mercedes era una famosa universidad de solo niñas en la Calle 73 con 10ª donde nos aventuramos a realizar la presentación en sociedad, el 11 de Junio de 1968, de aquel grupo musical de inexpertos universitarios, vestidos con extrañas capas negras. Teníamos la ventaja de que yo era el “profe” de matemáticas en Primero de Delineantes de Arquitectura del Centro y supuestamente no podían chiflar tan fácilmente a un profe. De alguna forma habría aplausos asegurados.  La verdad es que fue un éxito rotundo. Nos dieron nuestra primera cinta. Elvirita Shovil su directora nos abrazo emocionada y fuimos por varios años sus invitados de honor.

Nuestra presentación en la sociedad Javeriana, fue en el modernísimo teatro del Pablo VI de la Universidad. El Padre Barón, rector de ese entonces, saludó con gran entusiasmo nuestro concierto y el teatro con lleno a reventar, retumbo en aplausos y felicitaciones.

Nuestro Jefe de Relaciones, Carlos Ardila, hizo contactos previos a la presentación con la casa de España que lo condujo a José Miguel Ruiz Morales el Embajador, quien había sido tuno de la facultad de derecho de la Universidad de Madrid. Él nos dio mucha información sobre las tunas en España nos impuso las becas en el emocionado acto del Pablo VI. Éramos ya noticia importante en Bogotá y en el semanario HOY EN LA JAVERIANA.

Realizamos dos festivales de música para tuna con el objeto de estimular la creatividad y musicalidad de los compositores en embrión. El concurso para componer el Himno de la Tuna, fue ganado con sobrada justicia por Jorge Guzmán. El festival de composiciones de música para tuna, dio grandes frutos y  de ahí salieron varias obras que aun se cantan y tocan en la tuna y que están grabadas en varios de nuestros CDs.

Fuimos invitados a la inauguración del Camping del Sol entre Fusagasuga y Melgar a la cual también invitaron a niñas de otras universidades, por lo que éramos reyes. Fue nuestro primer viaje. Alquilamos un micro de Alfredo Eraso y Josue Garnica, estudiantes de Arquitectura y nos dispusimos a realizar el etílico periplo, que termino en insolaciones y guayabos memorables, pues a algún gracioso tunante se le ocurrió romper los tensores de las carpas.

Recorrimos con alguna frecuencia los viernes culturales, dotados de “instrumentos y capas”, por entre los pasillos y salones del edificio y la cafetería central, interrumpiendo “Monos” (ministros) del Padre Giraldo en plena clase. Por su puesto más de un abogado tunante tuvo problemas de imagen y disciplina con el majestuoso decano.

Voluptuosas, exuberantes, generosas, complacientes y más que coquetas, las hermanas  de Jorge Guzmán fueron en múltiples ocasiones motivo de discordias agrias y peleas verbales y casi físicas con el Jorge Pachón, quien con gran descaro se refería en publico a lo deliciosas que eran. Por supuesto gran escándalo. Furias del Guzmán. Reclamos al Pachón de los presentes por referirse a las hermanas de un amigo tan preciado, en esa forma. Intersección de varios para apagar los ánimos.  Suplicas de las señoras al Pachón para que respetara a las hermanas del insigne tuno compositor del himno. Insistencia del Pachón de que el no tenia la culpa de que fueran así. En fin, gran trifulca que solo paraba al salir un tercero de nosotros a decir que se tranquilizaran, que Guzmán nunca había tenido hermanas.

Después de las serenatas, salíamos generalmente en tres o cuatro carros por las calles importantes de las zonas comerciales del norte de Bogotá, atravesábamos los vehículos enmarañados en esquinas claves, y comenzábamos a gritar “SAQUE LA VARILLA”!!!!! y a fingir peleas y agresiones verbales y físicas. Por supuesto los transeúntes se aglutinaban a observar el espectáculo y a escoger bando. Unas veces inclusive se remangaban  para intervenir, pero cuando estaba en lo más fino la  trifulca, nos abrazábamos, nos toteábamos de la risa y nos montábamos en los carros a continuar el relajo en otro sitio, con la gran sorpresa de nuestros espectadores.

No se como hacíamos caber en un Volkswagen, el contrabajo y a cuatro de los nuestros.

En el Centro Colombo Americano de la calle 19 con lleno a reventar, cosechamos otro triunfo importante.

Nuestra primera presentación en la Televisión que era en Blanco y Negro, fue en el programa Signos Culturales y resulto todo un acontecimiento de gran acogida a nivel nacional.

Grabamos para Eternit con María Eugenia, bajo la dirección del Maestro Jaime Llano Gonzáles nuestro primer disco en acetato. Que sensación tan grandiosa. Estábamos ya en la tecnología del futuro.

En la búsqueda de Carlos Ardila para encontrar casas disqueras, se hizo amigo de Arturo de la Rosa, Promotor de Discos PHILIPS quien nos presento a Alfonso Escolar Gerente de Discos y a Jaime Arturo Guerra Madrigal  director artístico de la casa disquera.

Ellos nos pidieron una pre grabación en cinta magnética para estudiarla y luego de algunos días nos solicitaron que querían oírnos personalmente, por lo cual fueron a mi casa donde les hicimos una breve presentación. De estas gestiones resulto nuestro primer disco comercial con varias de las composiciones de los tunos. Gracielita Espinosa, mi novia de ese entonces y hoy mi esposa, fue escogida SIN PALANCAS para acompañarnos en la portada del disco. Durante muchísimos años pudimos comprar ese disco, en todas las disqueras del país.

EL PRIMER SINDICATO DE TUNAS EN EL MUNDO se formo en la Tuna Javeriana, según Quevedo pues “proporcionaría equidad y participación en las decisiones de la Tuna”. Es decir que la rosca de la dirección no permitía opinar al pueblo, ni menos gastar la platica en el “Tut va bien”. Rosca que era guardián de los estatutos y de los fondos que harto hacían falta para funcionar.

La presentación en la Media Torta fue un acontecimiento, pues nunca habíamos tenido un público tan numeroso y tan entusiasta. Considero que fue nuestra carta de presentación en la ciudad de Bogota.

En el transcurrir de los últimos 44 años ha tenido la Tuna Grandes directores administrativos como musicales. Arduo trabajo de más de 150 tunos y bultos a lo largo de estos años. Gracias a estos artífices de tenacidad, de empuje y de dinamismo, se ha podido llevar alegría y entusiasmo a muchísimos rincones de Colombia como de varios países del mundo.

Trasnochas, preocupaciones y largas esperas de padres, madres, hermanos, novias, esposas, amigas han valido la pena.

Desde 1968 conquistando al mundo